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  • El fracaso de la cumbre de Copenhague

    Hace unas semanas que terminó la cumbre de Copenhague y todo el mundo la describe como un fracaso. Parece ser que se acordó no acordar nada, y esperar a más adelante para ponerse de acuerdo. La cumbre sirvió para ver quién mandaba más sobre los demás y, como siempre, los que tienen un mayor poder económico son los que imponen sus decisiones.


    Los países en crecimiento (sobre todo China, India y Brasil) acusaron a los países más ricos de ser los más contaminantes y no querer que los demás crezcan. Emitir menos CO2 significa reducir la actividad industrial y económica de estos países que aspiran a ser tan ricos como Europa o EEUU. Precisamente EEUU ve como su papel de líder mundial cada vez está más debilitado y, por lo tanto, tampoco quiere comprometer su potencial económico. Así, las propuestas de reducción de CO2 presentadas por la Unión Europea no tuvieron demasiado éxito, y el cambio climático sigue siendo un problema que, de momento, los políticos no parecen querer solucionar.


    Eso sí: los países ricos han decidido “donar” a los países pobres 10.000 millones de dólares para ayudarles a resolver el tema del calentamiento global. Más allá del destino final de este dinero, es muy significativo que cada día se destinen 3.000 millones de dólares a defensa y armamento, y que el gobierno de los Estados Unidos haya invertido cada año, desde que empezó la crisis, 820.000 millones de dólares para ayudar a los bancos.

    • 11/01/2010

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